Vienes, apareces con esa sonrisa pícara, y esa mirada que altera mis sentidos. Esa mirada que aunque no esté dirigida a mí, me enloquece, me nubla la lógica. Desordenas todo mi ser cuando pasas cerca de mí, pero si te tengo lejos no encuentro la calma.
A pesar de que tu sonrisa tenga nombre implantado en ella, y este, jamás sea el mío; oscureces mis días. Sí, tu eres mi día gris. Ese día gris, que te da la sensación de peligro, pero de frescura e intriga al mismo tiempo. Quisiera algún día poder explorar en los colores de tus ojos, y sé que es mucho pedir, pero espero que por casualidad o simpleza de la vida, me consiga algún día en ellos.
Eres la sonrisa más bonita que me he puesto, y la mirada más interesante que he cruzado. Eres tantas cosas. Pero yo... Yo solo soy la chica que te mira y a la que todos olvidan.
¡Vamos! Tu y yo sabemos como se siente enamorarse de una mirada que nunca se detiene para observarte, tu y yo sabemos lo duro que resulta mirar esa sonrisa dedicarsele a alguien más.
Pero en mi mayor masoquismo, aquí estoy, escribiendo sobre ti. Tu eres mi estrella fugaz, y si algún día te cumples, espero te desplomes en este lugar, que tengo apartado para ti, desde que te vi en aquel tren.
lunes, 28 de noviembre de 2016
Eres mi estrella fugaz.
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