Renuncio a ti, y a todo el dolor que me trajiste, renuncio a ti y también a cada una de las lágrimas que me hiciste derramar, renuncio a ti... Pero no renuncio a cada momento único que viví a tu lado, a cada sonrisa que nació mientras te miraba, a cada mirada que encontró lugar en tus ojos, a cada abrazo que me hizo temblar. Hoy, hoy renuncio a ti, pero no a tu recuerdo. Te dejo ir, pero sin jamás soltarte del todo.
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